Francisco Santander, chileno, 34 años. De niño escuche que existe Dios, por mi abuela y mis tías que hasta hoy son cristianas, y aunque de pequeño fui a la escuela dominical, esa fue mi única experiencia con Dios y con la iglesia. Siendo ya un adolescente me empezó a interesar las cosas que habían en la calle, lo que hacían mis amigos y mis compañeros en el colegio, eso me llevo a probar algunos vicios, a delinquir, a no tener limites ni orden en mi vida y a traspasar los valores y principios que mi familia me enseño. Eso trajo mucho dolor y preocupación y muchas oras sin dormir a mi madre y a mi familia. Con 19 años intente hacer un cambio de vida y demostrar que podía ser ordenado y responsable y comencé a trabajar y de noche a estudiar, pero solo me duro por 6 meses, y descubrí que solo con mi fuerza de voluntad era muy difícil cambiar. Con 21 años decidí entregar mi vida a Jesús, y de verdad le conocí, me encontré con Dios, pero no tuve una buena formación o discipulado que me ayudara a crecer y a desarrollarme como persona y como cristiano, donde desarrollara mis dones y capacidades al servicio de Dios y de las personas, entonces luego me aparte de Dios. Al final de 2005, con 23 años, me había cansado de vivir mal, de sentir que nada de lo que hacia me diera satisfacción, que no conseguía llenar mi vida de amor por mas que hacia lo que quería o lo que me gustaba hacer en ese tiempo, y decidí reconciliarme con Jesús, y vivir nuevamente una vida en orden e involucrarlo en todos los aspectos de mi vida. En ese año conocí un equipo de misioneros que trabajaban con jóvenes y niños y evangelizaban con bailes y teatros y cosas que para mi eran nuevas, eran jóvenes como yo, solo que de otros países, y conocí que Dios es divertido, alegre y que no hay limites de las cosas que el puede hacer en la vida de las personas. En el año 2006 me integre a esta organización misionera JUCUM (Juventud con una Misión), fui discipulado, entrenado y dios me llevo a otro país a predicar y fue un momento cumbre en mi vida. Después de eso decidí ser parte de Jucum para servir al cuerpo de cristo, tome algunas otras escuelas para seguir creciendo y ser entrenado y Dios trajo mucha sanidad y restauración a mi vida, mi identidad, mi personalidad, a mis relaciones, pude predicar y servir en muchas ciudades de mi país y también salir de mi país a otros 9 países y 2 continentes distintos, conocí a mi esposa en misiones, tenemos un hermoso hijo y estamos apasionadamente sirviendo como familia en misiones. Dios nos a dado un corazón por la restauración y la sanidad interior y también por el discipulado, porque como sucedió conmigo en mis primeras experiencias con Dios hay muchas personas que necesitan discipulado, sanidad y restauración para poder servir a Dios de forma mucho mas abundante.
Cristine G. Porto Ribeiro, brasileña, 32 años. Mis padres viven en Brasil, tengo una hermana menor que es casada y tiene un precioso hijo. Soy cristiana desde mi adolescencia. Mi familia y yo nos convertimos en una iglesia de mi barrio en Sao Paulo, a través de una vecina que nos invitó a una festividad de la iglesia. Me acuerdo que desfrute mucho del ambiente familiar, de la gente amable y amigable y de la recepción tan amorosa con que nos recibieron y eso fue lo que nos motivo a volver. Para mi haber pasado la adolescencia en ese ambiente fue muy bueno, tenia muchos amigos y lo pasábamos genial en la escuela bíblica dominical. Desde ese tiempo me acuerdo que deseaba ir a misiones, pero en mi ciudad (el centro económico de Brasil) te enseñan que para ser alguien en la vida uno tiene que ir a la universidad y tener un buen empleo y fue lo que empece a buscar. Me gradúe en Turismo y tenia un buen empleo, pero no era de todo feliz y luego de vivir un tiempo difícil en mi vida definitivamente comprendí que necesitaba algo más y decidí dejar todo para ir a misiones. Entonces fui a Jucum Pichilemu, Chile, para hacer la EDE (Escuela de Discipulado y Entrenamiento Misionero) y después del tiempo teórico salimos de misiones para Colombia, Venezuela y India. Para mi fueron 6 meses increíbles, conoci más de Dios y de una manera que no lo había conocido antes, sencilla y experimental y eso empezó a llenar mi vida, a traer alegría y satisfacción y entendí que ese era mi lugar y lo que quería hacer. El lema de Jucum es "Conocer a Dios y hacerlo conocido" eso era lo que estaba buscando y desde entonces paso a ser mi lema también. Llevo más de 5 años en misiones, ya he discipulado y entrenado muchas personas y ya he ido a muchos lugares y países llevando las buenas nuevas del Señor. Me encanta el discipulado, la consejería bíblica, enseñar la biblia, la sanidad interior y ver lo que Dios puede hacer en la vida de las personas, su poder transformador y restaurador y eso es lo que vengo haciendo en los últimos años.
Ahora como familia podemos ver que Dios ha juntado dos personas completamente diferentes, de culturas diferentes pero con una misma pasión y llamado y como Familia Santander Ribeiro Dios nos ha dado un único propósito: llevar sanidad a las naciones.
Hace un poco más de 1 año Dios nos ha bendecido con nuestro hijo Gabriel que es un verdadero regalo de amor. Gabriel es un niño tranquilo pero super activo, le encanta estar con gente, es super sociable y sonriente.
Nos encanta la playa, mirar películas, comer rico, pasear y pasar tiempo de calidad en familia y con los amigos.

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